El centro es terreno de primera: un símbolo puede trabajar en varias direcciones desde ahí. Una fila larga y demasiado evidente se bloquea fácil, así que intenta cruzar dos amenazas más pequeñas. Y revisa al rival después de cada turno. Una línea abierta de tres parece poca cosa... hasta la siguiente jugada.
- Mantén juntos tus símbolos: las fichas solitarias rara vez salvan la partida.
- ¿Ves una línea abierta de cuatro? Bloquéala ya, sin pensarlo dos veces.
- Cruza dos amenazas y obliga al ordenador a elegir.
- Deja aire en los dos extremos de una línea con futuro.
Qué cambia cuando el tablero es 10×10
El tres en raya de 3×3 casi está resuelto antes de empezar. En un tablero grande, los planes tienen tiempo de crecer, cruzarse y venirse abajo en dos jugadas. Las reglas siguen siendo facilísimas; ahora simplemente tienen espacio para dar guerra.